miércoles 14 de octubre de 2009

Quien paga manda


Que no se figure Claudia López que la cosa es tan fácil, aunque se corra la noticia por el mundo y las redes internáuticas la apoyen en sus campañas sociales, si un diario tan importante como El Tiempo, en Colombia, prescinde de sus servicios como columnista ya nada se puede hacer, ella ha quedado fuera del caldero, sin empleo, porque como dice el refrán quien paga manda y he ahí el origen de muchas injusticias.

La historia no es nada nueva para nadie, y menos para esta politóloga, opositora del presidente Álvaro Uribe, quien a pesar de ser considerada una de las columnistas más leídas, que lleva colaborando bastantes meses con el periódico, ha quedado fuera por obra y gracia de esa dirección.

López fue despedida el martes pasado, a través de una breve nota de la dirección de El Tiempo, que rechazó por "falsas, malintencionadas y calumniosas" sus opiniones sobre el cubrimiento que el diario le dio a un escándalo por la entrega de millonarios subsidios agrícolas por parte del gobierno de Uribe.

"La Dirección de este diario entiende su descalificación de nuestro trabajo periodístico como una carta de renuncia, que acepta de manera inmediata", remató la nota.

En su último escrito, la columnista se quejó del "conflicto de intereses" de El Tiempo para cubrir el escándalo, pues uno de sus accionistas, Juan Manuel Santos, quiere ser candidato a la presidencia de la república y el diario, controlado por el Grupo Planeta, aspira a que el Estado le otorgue un canal de televisión.

En el ojo del huracán por el escándalo de los subsidios agrícolas –que en teoría beneficiaban a pobres campesinos, pero en la práctica también fueron a manos de ricos terratenientes- se encuentra Andrés Felipe Arias, ex ministro de agricultura y rival de Santos por una candidatura presidencial del "uribismo".

Esta es la historia que ha llevado a la censura a López, quien expresó que no cuestiona la decisión del diario de retirarla, pero sí la forma como lo hizo.

Está desconcertada por la reacción del periódico. Pero no es noticia ni sorprende en medida alguna que el periodismo actual entre en una fase de conflictos en tanto se reagrupan las fuerzas y los intereses que lo alientan. De ahí que muchos periodistas opten por la opción de abandonar la pluma para ver los toros desde la cerca.

Ella piensa que el mensaje para los columnistas que se quedan es brutal y que el periódico los puede echar si disienten, pero entre otras cosas que saltan a la luz, ¿Se puede ser tan inocente en estos tiempos? ¿Cómo pensar que un diario como ése la dejaría impune después de poner en crisis un andamiaje tan complejo? En fin, que le llegue el apoyo espiritual y nuestro deseo de que en gloria esté la amiga Claudia.

domingo 4 de octubre de 2009

Del blog a la red


Me van a disculpar los que me leen en este blog, y me han dicho que estoy olvidando escribir algo, si el último trabajo tiene una fecha tan antigua, pero es que ya regularmente lo único que hago es entrar a Facebook, cosa que al principio me pareció asunto de juegos y un poco flú, sin embargo le he ido cogiendo el gusto y ya puedo asegurar que es una adicción, peor que la del cigarro, que dejé hace unos meses, aunque esto del FB a decir verdad es más violento que el humo de un suave a contrapelo.

Yo no sé que piensan los demás pero me parece que los blog han pasado un poco a la gaveta del añejo, y no han muerto definitivamente debido a que se pueden incorporan sabiamente como enlace en FB, una maniobra muy inteligente de sus realizadores quienes lo tuvieron en cuenta a la hora de entregarnos una red social.

Cada día me entra esa cosquilla por abrir la página de incio y ver qué andan diciendo los amigos y los desconocidos, o aquellos que litigan la política en blanco y negro o se ajustan las cuentas que nunca podrán cara a cara, y en medio de ese vicio inócuo y aún no parametrado por las ciencias, olvido el post que debía escribir, olvido llamar a alguien por teléfono, olvido desayunar, me olvido hasta de mí y persigo el destiempo perdido hasta muy entrada la hora en que me partió un rayo.

Así es, no puedo decir una mentira para congratularme ni hacerme la chistosa, pierdo miserablemente las horas sentada ante Facebook, diciendo que Mercedes Sosa ha muerto o hilvanando una frase de alguien que fue célebre, cuando no estoy leyendo lo que ponen mis coterráneos en Miami.

Ya no tiene caso ni remedio, solo esperar a ver qué viene después de FB, aunque para algunos sea envenenarse el seso, y no dejan de estar en lo cierto, si ya el ranking de lecturas de la prensa digital anda diciendo que bajó su lecturaudiencia porque la gente solo va a buscar noticias en la red social.

Entonces, señores. Es lo máximo o no?, quiero reiterarles que me perdonen si no les envío el blogspot como antes, aunque pueden leerlo en Facebook, segura estoy de que si no se han apuntado en la red no van a tener chance de sobrevivir.

domingo 13 de septiembre de 2009

Esta es una cuestión de pantalones


Por Elsie Carbó

La noticia de que una mujer fue condenada a 40 latigazos por vestir pantalones me ha dejado pasmada en medio de este siglo, es que una piensa que ya esas cosas no existen o son obra de los cuenteros, sin embargo, ciertamente ocurre y creo que seguirá ocurriendo si no se hace algo por frenar esta situación que tiene sus orígenes en las raíces de la historia.

Esta mujer de quien hablo se llama Lubna y ya es un símbolo en Sudán. Le conmutaron la pena por una multa y pasó 22 horas entre rejas. Su lucha se ha convertido en una esperanza para muchas que viven bajo un régimen machista e integrista.

Lubna Husein tiene 34 años y fue detenida en julio como ya les dije por su “vestimenta indecente”.

La condenaron a recibir 40 latigazos por llevar pantalones. Se negó a aceptar la pena y emprendió su lucha. Renunció a la inmunidad que le otorgaba su trabajo en las oficinas de la ONU en Jartum para encarar la pelea a cara descubierta. Pero ella se negó a pagar la multa para forzar su entrada en prisión y hacer así aún más visible su lucha.

El Sindicato de Periodistas Sudanés, próximo al Gobierno, pagó la multa para frenar el efecto bola de nieve mediático.

Por esta razón hay muchas probabilidades que su vida esté en peligro, más que importa una vida de una mujer en Sudán, si hay una guerra diaria entre ellas y la policía especial que siempre termina con esta última de vencedora.

El origen de este episodio kafkiano se sitúa en una plácida noche de julio, cuando ella asiste al concierto de un cantante egipcio en un restaurante de Jartum. Llega la policía especial y detiene a 13 mujeres por llevar pantalones. Diez se declaran culpables y reciben 10 latigazos cada una, más una multa de 75 euros. Lubna se planta y esa noche se va de nuevo al restaurant donde la detuvieron para continuar con su protesta.

Ahora dice que está contenta e infeliz por la solidaridad y el apoyo que ha obtenido, que ha llevado a los tribunales a anular el castigo de latigazos y a los amigos del Gobierno [el Sindicato de Periodistas Sudaneses] a pagar la multa y, por ende, posicionarse contra el artículo 152 del código penal [referido a la vestimenta indecente]. Pero infeliz porque ese artículo se sigue aplicando en los tribunales especiales y porque hay cientos de mujeres en prisión por culpa de estos tribunales.

En la carcel vio muchas mujeres que habían sido azotadas. Comenta que había una chica que había recibido 20 latigazos por llevar pantalones. Le quedan tres meses más porque se defendió del policía que la quería detener.

Y explica que en los últimos 20 años hay una guerra diaria entre mujeres y hombres de la policía especial. Nuestra sociedad trata mal a las mujeres. El culpable es el Gobierno de Bashir.

Lubna cuenta que los cuerpos de policía especial hostigan a las mujeres y persiguen a aquellas que llevan pantalones desde que Omar al Bashir llegó al poder, en 1989. Dice que las detenidas son conducidas a tribunales especiales en los que muchas veces se les niega la posibilidad de defenderse. Es lo que le ocurrió a ella en su juicio.

Los latigazos son un insulto, una humillación. Hay policías que te piden dinero para eximirte de ellos. Dice.

Manal Khugali, letrada que asistió con ella a los juicios, cuenta por teléfono desde Jartum que Lubna es una mujer muy fuerte. "La mayoría de las mujeres de Sudán la ven como una heroína, como un modelo", asegura.

Lubna se declara musulmana, buena musulmana. Perdió hace cinco años a su marido, por una insuficiencia renal. No tiene hijos.

Como esta mujer hay cientos, miles en el mundo entero, quizás nadie las llegue a cuantificar, que sufren el dolor y la humillación del machismo y la violencia de género. Ella seguirá viviendo en su país. Luchará contra ese artículo del código penal, y contra la existencia de tribunales especiales y policías especiales, nosotras, también desde aquí, como mujeres, y particularmente como periodista, estamos en el deber moral y emocional de apoyar su lucha, no solo para que pueda usar pantalones, que es lo menos importante en este caso, sino para que tengan el lugar que merecen en la sociedad.

miércoles 2 de septiembre de 2009

El que fue a Sevilla perdió la silla

Elsie Carbó

No es solo un juego que se decía cuando éramos niños, es una triste realidad que hoy recuerdo cuando pienso que el desarrollo de las buenas relaciones es imposible con individualismos y rupturas de la solidaridad, y eso marca a casi todos nuestros pasos en la vida, pero solo voy referirme a un detallito, ínfimo si se quiere, en esta irrefragable maquinaria del universo donde aquellas personas que deciden regresar, después de estar viviendo un tiempo en Miami no encuentran asidero.

Porque a veces para quien retorne el panorama se presenta negro y con pespuntes grises, como dice mi amiga XY, quien volvió hace tres meses de Estados Unidos, luego de pasar cuatro años lidiando con una serie de problemas familiares y económicos que la hicieron arrepentirse de su decisión inicial.

Realmente ella aquí no confrontaba grandes dificultades, trabajaba y era dueña de su vivienda, pero tenía dos hijos y sus cariños divididos, por lo que enrumbó al norte para estar con el más pequeño, dejando al de Alamar dueño de su vivienda, (requisito indispensable) de su cama, de su fogón y de todo lo que había acumulado en treintaypico de años de sacrificio. Ahora éste tiene otra familia y no está conforme con el regreso de su madre.

Puede haber un sinnúmero de explicaciones, y otros tantos si se quiere de culpas propias y ajenas, pero solo quiero interiorizar y comprender qué ha ocurrido en nuestra sociedad para que los emigrantes que deciden regresar, sin entrar a juzgar los motivos por los que se fueron, no puedan vivir legalmente en el mismo lugar que antes habitaban como propietarios.

Si toman la decisión de regresar, que no son unos pocos los procesos que enfrentan las autoridades, pues conozco de otras mujeres a quienes además de aceptarlas de nuevo oficialmente, devolverles su chequera, (en los casos que sean jubiladas, como mi amiga XY que ya tiene todo eso en sus manos), o reincorporarlas al trabajo, debe haber alguna ley o disposición que las ampare también para que tengan derecho a vivir en la misma casa que dejaron, sin que algún pariente le cuestione ese derecho.

¿Cómo se podrá resolver este dilema? No lo sé, tampoco es fácil, solo imagino lo triste que debe ser para quien retorna y no hay nadie ni nada esperando, como un castigo organizado, sobretodo si fue esa persona que tanto se “mató” afuera para enviar la remesa mensual a los familiares.

Habría que estudiarse que se hace legalmente en estos casos para que no sigan habiendo madres que no encuentren sosiego, como le ocurre a XY a quien la vida se le ha convertido en un calvario sin saber qué hacer luego de enfrentar allá y aquí tantos egoísmos y tan poca solidaridad.

Estoy como quien dice, desapolillando en esos archivos resguardados de la vista pública que muchos no querrán reconocer, pero la verdad es que todo esto me resulta tan absurdo en nuestras vidas, y hay tanto dolor de por medio, que no solo el que fue a Sevilla perdió la silla.

miércoles 19 de agosto de 2009

Contra los virus musicales infecciosos


En Puerto Padre han erigido una plaza pública a una de las figuras emblemáticas del jazz en Cuba, Emiliano Salvador, y creo que probablemente sea la única dedicada a un artista de este género en el mundo, pues que yo sepa, ni el legendario Armstrong tiene una como esta, entonces, por así decirlo, alabada sea, ya que hace honor a quien honor merece.

Soy una furibunda escuchadora de jazz, pero el jazz de otros territorios musicales, debo confesarlo, más bien de aquel que nos llegó siempre en aquellos discos rentables que incluía clásicos como So what de Miles Davis, y otros temas grabados hace más de medio siglo que aún nos comprometen el alma, claro que no solo oigo jazz, sino toda la música de aquí y allá siempre que sea buena música, aunque no en todo momento este bien promocionada, ustedes saben, miren el caso de Emiliano Salvador, que aportó al género su buen hacer con el piano, sin embargo los medios lo han olvidado.

Me encantaría que alguna vez subirse a una de estas guagua modernas que inundan la capital no sea un acto homicida contra la música, que échale un palo, échale tres, se intercalara con algún sonido flotante, sensual o melancólico, ya sea como el de la sinergia del jazz que se puede encontrar tanto en un Charlie Parker como en un Rubalcaba, o en una rumba de cajón toda llena de notas simples pero sin resultar simple en absoluto.

La buena música es eso, seguir la línea de los recuerdos, ir nuevamente a los lugares, volver a vivir cualquier cosa que se haya vivido, a veces como una especie de tristeza, pero no una tristeza cualquiera. Una tristeza bella, alegre, discreta y sugerente.

Pero ya eso es pedirle mucho a estas jóvenes generaciones de guagüeros que ignoran que no tendrán dioses musicales a quienes rezarle el día de mañana.

Bueno, ¿qué digo? ¿Serán los choferes o los reguetoneros los culpables de que algunas descendencias se queden sin obras maestras y sin mózares a quienes recurrir en algún ataque de inteligencia o a la hora de hacer el amor?. Tal vez podría ser una nueva raza de virus engañadores o de bacterias decadentes. ¡Váyase a ver!

Pues por más que trato de interiorizar y buscarle valores armónicos y emocionales a esa oscuridad musical de algunos sonidos urbanos actuales más me apego a la fanfarria de un Manteca, interpretado por Gillespie o Diákara, que aunque vista sobre papel pareciera una composición banal, al escucharla salta el virtuosismo de esos intérpretes sencillamente magistrales, sobre todo porque trasmiten algo que queda en tu corazón.

Y en eso los ha convertido la leyenda, las décadas prodigiosas en la música, por ejemplo, pero confieso que a veces pienso que quizás estemos en peligro de resbalar y caer cuando me descubro tarareando yo soy la jeva que te rompe el güiro papá y olvido displicente a artistas como Emiliano, que en una época marcaron la vida.

Sin que necesariamente una pase por cánones elitistas o conservadores, ahora mismo, yo digo, a mi me gusta Marco Antonio, Calamaro, Silvio es como mi ideal para la sufridera, ¿y qué tengo? No se escucha. O mejor dicho, eso era hasta hace unos días, porque bastó que anunciaran que va a cantar en la Plaza para que algún asesor le devolviera su espacio en la radio. En las guaguas todavía no, en fin, es lo de menos. Agradezcámosle a Juanes.

Se me acaba el espacio pero aún creo saber qué es esa “cosa misteriosa” que recorre las venas subterráneas y hace cantar hasta al tomeguín del pinar, es solo la buena música, y usted olvídese, amigo, solo los verdaderos valores se quedan fijados para la posteridad, como un Coleman, un Benny o un Valdés, lo demás, es…estopa para el sofá.


lunes 3 de agosto de 2009

William Ospina, ganador del Rómulo Gallegos


Elsie Carbó

"Cuando no se sabe dónde se va, conviene darse la vuelta y mirar de dónde se viene", ha dicho el ministro de Cultura venezolano Héctor Soto en la ceremonia de entrega del premio de novela Romulo Gallegos a William Ospina, otro colombiano que al igual que Gabriel García Márquez, Manuel Mejía y Fernando Vallejo se gana el concurso literario anual que se entrega en honor a aquel otro escritor, quien además fuera presidente de Venezuela.

El país de la canela, que presupone una historia de la conquista continental a través del narrador en una situación personal y abordando la tragedia en el sentido que siempre hemos conocido, aniquilamiento de comunidades autóctonas, desarraigo, violación, despojo y torpeza cultural.

He leído algo de la obra gracias a que me bajé en pdf un capítulo que me permitió imaginarme por donde andaba el autor y soñar con que algún día el libro caiga en mis manos, tal y como lo han hecho otros en su momento, que han llegado en las maletas de viajeros allende los mares, amigos solidarios y socios circunstanciales, porque también sería una quimera pensar que los pueda adquirir en librerías nacionales sin tropezar con no sé qué mecanismo malsano que hasta ahora me ha impedido comprar algunos premiados anteriores, como el del peruano Mario Vargas Llosa, el español Javier Marías, el chileno Roberto Bolaños y la mexicana Elena Poniatowska, que lo ganó en el 2007.

Ospina es un escritor, poeta y ensayista colombiano muy reconocido en el post-boom de la literatura latinoamericana de las décadas de 1960 y 1970, con más de una docena de títulos publicados. Y según algunos críticos, su andadura literaria lo ha convertido en un digno sucesor de su amigo El Gabo.

Decir las cosas, hay muchas maneras, y ahí está precisamente el enganche o la quinta esencia de esta novela que me ha hecho pensar si como dice Ospina “todos somos mestizos”, y recreo una frase suya cuando recibió la medalla y los 100 000 euros con que fue dotado el premio desde 1964. "Me basta viajar a una comunidad indígena para darme cuenta de que no soy un nativo, pero igualmente me basta con ir a Europa para saber que no soy un europeo. También habló del honor que representa recibir el Rómulo Gallegos.

¿Pero quién fue este hombre? Creo que por la década de los sesenta leí a Doña Bárbara, (1929) novela que recuerdo más por la trama repetida en la pantalla y el elenco escogido para el suceso, que por los intrínsecos valores literarios que narran una verdadera epopeya en el escenario de la llanura venezolana.

Entonces recurro a otras fuentes para presentárselos, pues de él se habla poco. Escribió y publicó una considerable obra literaria. Con La doncella y el último patriota (1957), obtendría el premio Nacional de Literatura. Entre las actividades políticas veo que estuvo exilado en Cuba y en México. Fue nombrado presidente de Venezuela (1947), y derrocado al año siguiente. Demócrata y hombre de convicciones morales, solo regresó a su país después de liberado éste de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en 1958. Muere en 1969.

Entonces ¿Me inclino a verlo como un político latinoamericano que escribía, o también como un narrador de historias latinoamericanas que no apoyó las dictaduras en su país?. Quizás para escritores como William Ospina la pregunta bien valga una novela más adelante.

viernes 17 de julio de 2009

Plan Piyama


Como ven, esta foto es en un hospital de La Habana, en la sala de terapia intensiva del cardiovascular del Calixto García.


Un centro hospitalario que tiene unos cuantos años y hoy goza de cierta contradictoria fama. Pero ya a esta altura del juego habrán pasado de las suspicacias a la realidad de lo que les quiero contar, si, porque cuando aquí se dice plan piyama enseguida se piensa en el truene espectacular de algún desventurado omnixígeno que pretendió orinarse frente al ventilador, y no es para menos, pero esto hoy se trata de un infarto que me mandó a ponerme la piyama durante unos cuantos días.


Mi infarto propio sin Q, que es como decir, en moneda nacional, porque ustedes deben saber que existen varios tipos, y el que lleva Q, se corresponde seguramente con los CUC, aunque por supuesto los habrá también en MLC, que están fuera de liga y son aquellos que no pueden hacer el cuento.


Pues como les decía, nada de infarto ajeno, que en este país hay derecho a tener el de uno propio, sin necesidad de colas, ni de “venga mañana o cualquier otro jueves” o “ ya se terminó”, que en eso la burocracia no ha podido mandar todavía, sino dígame usted cuántos planes piyamas más tendríamos que ver con sus conocidas alusiones al Apizum, (Véase diccionario de la Agricultura relacionado al poder de las mieles), disculpen, es la costumbre del embaraje a mediano y corto plazo, axiomático del cubano, como diría Argelio Santiesteban.


Lo otro es bonchear, joder, reírse de todo, esté uno donde esté, hospitalizado o en Varadero. Idiosincrasia que tienen unos, gracejo que tienen otros, nada que no se asuma como una forma de irse a la papelera de reciclaje y hacerse polvo con la mejor brujería del mundo.


Pero un acontecimiento del corazón como este tiene sus pros y sus contras, como eso de perder el deleite de fumar un cigarrillo después de un doble Express en el Café Oriente de la Habana Vieja mirando el mar, o aquel otro cuando terminas de hacer el amor. Bueno, un amigo me dijo una vez que lo mejor que tenía el sexo era eso de fumarse un cigarro después. En fin, cuántas nostalgias, pero ya era hora de tener también las mías propias.


Además está eso de poder reunir a los amigos y amigas en una habitación 5 estrellas refrigerada y que no haya contradicciones ni de una parte ni de otra, por temor a que me repita el infarto. Ya eso señala la diferencia, no como las del pabellón de terapia intensiva e intermedia, donde estuve internada, que son un ejemplo de eficacia, belleza, limpieza y pintura, en contradicción con otros del mismo hospital por los que parece acaeció un bombardeo. ¿Será que tener corazón es un privilegio?.


No pondré aquí los otros elogios que me gustaría porque no alcanza el post, solo digo que he visto muestras de ética médica y decencia, y eso se agradece. No soy de las que paga por la izquierda, porque como ya dije antes, lo mío es sin Q, moneda nacional, de a pie, pero me gusta decir las cosas como son. Así que cuando digo tremendo profesionalismo y amabilidad la de ese personal de salud, cubano, peruano, salvadoreño o mustafá, que no quepa duda, estoy siendo fiel a la realidad.