Esa "cosa" es lo que hace cantar al tomeguín del pinar

lunes, 23 de enero de 2017

Lo que se esconde… en los mensajes




Elsie Carbó
¡Qué importa uno más! Cuántos he visto en estas casi seis décadas? Eso no tiene chiste. Ahora de lo que sí estoy segura es que éste es el que más revuelo ha levantado, hasta en los mensajes personales que mis amistades me envían viene implícito, o por el glamur del primer baile o por los ataques a los manifestantes y las ofensas a los medios de comunicación, pero no falta una alusión al nuevo presidente, ya sea para ensalzarlo o para denigrarlo, da igual, y el sabor que me deja cada uno es que nadie va a viajar gratis a las estrellas, porque tampoco nadie sabe qué va a suceder en las próximas 24 horas, solo que a su discurso lo atraviesa un furibundo nacionalismo triunfal. Tirios, troyanos o escépticos en esa dimensión estamos y lo mejor es observar. Aunque soy de las que intuye que no está lejano el día en que veremos desembarcar por Rancho Boyeros el Jet presidencial, sino, estén atentos a los próximos pasos de baile del flamante negociador Jason Greenblat, seleccionado para dirimir las políticas de Estados Unidos y los negocios que vendrán, y entre ellos estamos en la mira..., no lo olvides.  .

lunes, 28 de noviembre de 2016

Homenaje póstumo a Fidel. Imágenes de hoy 28 de noviembre en la Plaza

Las calles aledañas a la Plaza, San Pedro y Ayuntamiento
Las personas bajan hasta la Plaza por Ermita
Imagen de la Plaza tomada de la tv

Imagen del homenaje póstumo tomada de la tv

Imagen tomada de la tv
La Avenida Boyeros en horas de la mañana
Estudiantes de secundaria bajan hacia la Plaza por Boyeros



sábado, 26 de noviembre de 2016

Murió Fidel, anoche

Foto tomada por Baldrich en la década del 70
Por Elsie Carbó
grillosazules@gmail.com

Mi barrio amaneció en silencio, ninguna voz pregonando cloro ni detergentes, ninguna música  en los radios cercanos, nadie sonriendo, se apagó la discusión por la pelota, a nadie le importa el picher de turno ni el jonrón que no clasifico, los que escucharon anoche a Raúl anunciar la muerte de Fidel quizás no durmieron totalmente, los custodios de la Empresa Sanidad Vegetal  de frente a mi casa permanecieron en silencio esta madrugada, ellos no vieron la intervención del presidente por la televisión anoche pero se enteraron de la noticia, se mentienen cabizbajos y callados aunque siguen cumplendo su misión de cuidar el edificio. Mi barrio se despierta con la noticia de la muerte de Fidel y hay muchas miradas tristes y gestos de congoja. A las doce de la noche, minutos después de escuchar el anuncio entro a Facebook pero aún nadie comenta nada, no se sabe todavía, tampoco los periódicos han publicado nada, ni la BBC, ni otros que busqué, quizás es muy pronto, solo han pasado unos minutos después que Raúl, con voz entrecortada dijera que el Comandante en Jefe ha fallecido. Hoy sábado ya se sabe que a partir del lunes se podrá ir hasta el Memorial José Martí para rendir homenaje a la memoria del líder de la Revolución, la televisión se mantiene en cadena comentando hechos, pasajes de su vida, anécdotas, entrevistas y opiniones. Las crónicas, los mensajes de condolencias inundan ahora las redes sociales. Esa noche del 25 de noviembre a las 10 y 29 será memorable, esa noche el hermano le habló a la población:  Murió Fidel. De las cientos de imágenes que están apareciendo en los medios nacionales e internacionales he querido utilizar una que llena mi gusto estético por la fotografía, se trata de un contraluz logrado por mi querido colega Baldrich, allá por la década del 70 cuando un encuentro con Fidel en la Coronela, si mal no recuerdo. De esta menra le rindo también homenaje a quien fuera un excelente fotógrafo y un mejor amigo de muchos años. Ese es el justo valor del respeto y la amistad.

lunes, 21 de noviembre de 2016

La procesión de mi barrio



Elsie Carbó

Como todos los años, la procesión dominical de la iglesia católica, en el municipio Plaza, desfila por las calles aledañas y baja por Ayuntamiento para regresar finalmente a su morada en Ermita, van portando sus emblemas, sus imágenes, entonando sus cánticos y rezos y escoltados al frente por la bandera cubana. En la comitiva veo a muchos de mis vecinos,  con los cuales me encuentro en reiteradas ocasiones en el puesto de las viandas, la bodega, las asambleas de rendición de cuentas o en las reuniones del  comité. Por suerte ya en ninguna parte se excluye a nadie ni ya a casi nadie se le ocurriría hacerlo para no caer en el pozo ciego de los retrógrados o reaccionarios de los viejos tiempos, porque son otros, y han cambiado para suerte de la vida, con otras miradas, y mucho más acertados enjuiciamientos. Aunque aún me sorprenda cada vez y hasta experimente una emoción entre asombro y miedo. Lo que me llama la atención es la poca promoción que este año ha tenido este evento religioso, en años anteriores ha habido música, carteles y panfletos repartidos casa por casa, pero en éste ninguna voz que lo anunciara, tal vez por eso han desfilado en silencio frente a mi casa.
Kelvin (pulover rojo al centro) dice que será un gran pianista
De entre todos saludo al abuelo de Kelvin, un viejo oficial retirado cuya familia es ejemplo de respeto y cordialidad en la cuadra, no solo por los años de convivencia en esta zona sino por el buen comportamiento del nieto, a todos les llama la atención su educación y la simpatía que despierta en el barrio cuando comenta sobre sus ensayos en el colegio, porque, según él mismo afirma, aspira a ser uno de los pianistas más famosos del país, lo pueden observar en el grupo desfilando, es el del pulover rojo,  como este niño de diez años hay otros en esta procesión que se suman algunas veces siguiendo el ejemplo de sus familiares o por embullo ante lo novedoso y desconocido.
Para estos niños que lo ven todo por primera vez les parecerá un gran suceso en su corta edad y poco a poco irán conociendo el mundo, también qué es el Génesis o quién es ese dios incorpóreo y metafórico del que muchos esperan milagros.






                                                                                                                                                                                          

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Como otro miércoles cualquiera


La foto no tiene nada que ver con el texto que tiene relación con las elecciones de hoy miércoles en los Estados Unidos. Preferí una con mis amigas a cualquier otra del Trump o la Clinton, no le parece bien?

Elsie Carbó
Después de conocer los resultados de la votación en Estados Unidos me dije, voy a dar un recorrido a ver cómo están los comentarios por las calles cercanas a donde vivo, y efectivamente, como me lo suponía, no encontré algo parecido a un debate subido de tono como ocurre cuando pierde Industriales o la cebolla sube a 30 pesos la balanza, la vida continuaba igual a otros miércoles cualquiera, largas colas frente a los kioskos que antes solo vendían en cuc esperando por las salchichas y los muslos de pollo, otras en el  agromercado para comprar frutas o viandas,  jubilados arrastrando sus carritos y un tránsito diabólico en la Avenida de Boyeros, ese es el paisaje de mañana en esta parte de la capital, y es que a los cubanos, acostumbrados como estamos desde hace tantas décadas  a los vaivenes de las políticas, no nos asombra ya casi nada, ni tampoco nos asusta, que si vienes a ver, quizás lo que más le interesa en última instancia a esas personas que observé en las calles, y que salen cada día a resolver como se pueda la comida para su casa, es que haya dinero, no para ser ricos ni cosa por el estilo pero sí para sobrevivir al día a día que nos convoca la dinámica de estos tiempos, nada nos altera el rumbo porque haya un nuevo presidente en la Casablanca, aunque sea esta vez un Trump. Uno u otro no importa mucho para nuestra canasta familiar. Lo noté en la mirada de la anciana que vende el paquetico de café, los spaguetis o la leche en polvo normada en la libreta de abastecimiento, también en el manicero de la esquina que se levanta de madrugada a preparar el cucurucho tostado, todos me dieron la impresión de estar inmutables, ajenos a lo que acontece en el mundo, sin wifi o internet, lo que me hace pensar que gozan de una insondable felicidad, aunque haya algunos  que apostaron por la Clinton por aquello del rol de género del que tanto se habla en la tv, solo porque de haber sido ella hubiera roto la supremacía machista en el país de las libertades, según lo definen los medios, y de cierta forma hasta se podría sentir agrado de que hubiera sido una mujer elegida para el cargo, solo por joder, como dijera pepito, porque nada iría a cambiar el panorama local, al menos en esta centuria, llámese Hilary, Donald o Margarita, pero algo les voy a decir, y sí, es verdad, está claro que soy de las que piensan que eso influyó en esa elección, aunque ni lo mencionan los estudiosos y menos la prensa, inexplicable, pero es como llevar una remota penitencia que nadie sabe explicar pero a las mujeres siempre le ha ido más difícil cualquier desafío frente a los hombres, sin especificar, aún si discuten la custodia del hijo cuando en realidad el padre no sepa ni dónde se pone el pañal,  o en la carrera por la gobernación de un espacio, a no ser el circunscrito al hogareño, lo mismo en el plano laboral que el de la propia existencia como ser humano, donde todo cuesta el doble o el triple de esfuerzo, con ligeras excepciones, claro está, pero de lo que nadie podría dudar es que nunca estaremos a la altura del hombre porque ellos nos aventajan en siglos de hegemonía planetaria, si hasta el decoro se ha medido por ese trozo de continente que comienza en la cintura y termina en la rodilla, sino vea lo que ocurre en el barrio cuando el marido es infiel y la culpa recae sobre la mujer, que no supo hacer bien la tarea en el sofá, slogan o mito, pero lo hemos arrastrado por los siglos de los siglos, y ni la misma Clinton escapó de tener un currículo de mala hoja* en la cama.

*Mala hoja: Dícese de la persona insensible, desacoplada, poco comunicativa, fría y problemática en  momentos claves de la vida, según el vocabulario de la calle.

jueves, 6 de octubre de 2016

Un ciclón siempre trae agua y recuerdos




Elsie Carbó


Con esto del huracán se me revuelven los recuerdos, no puedo dejar de sentir un miedo que me eriza la espalda, igual que me ocurría cuando tenía que meterme en aquel refugio anticiclones que mi papá hacía debajo de la mata de tamarindo en la finca, era tan grande que cabían bancos y sillas, tenía una escalera forrada con tablas que cuando subías o bajabas daba la impresión que estabas mareada, todo era emocionante menos el olor a tierra mojada que aún hoy tengo impregnada en mis sentidos,  nos alumbrábamos con lámparas improvisadas de luz brillante y faroles, y nos poníamos botas para no sentir la humedad del suelo empapado en agua. Hasta Magdaleno, el guajiro que vivía cerca de la casa iba con toda la familia porque la suya era de guano y temía que se la llevara el viento, recuerdo que eso me encantaba porque con él llegaban Iraida, Ovidio y Tute, los muchachos con los que habitualmente jugaba en los naranjales, pero ese día el retozo no estaba permitido, nos sentaban juntos en los bancos y nos cogíamos de las manos, mi mamá preparaba chocolate y comíamos las galletas en silencio, era una aventura inolvidable que yo esperaba cada temporada en los anuncios meteorológicos de Millás, el capitán de Corbeta que daba los partes radiales,  aún así me moría de miedo cuando cerraban la tapa del refugio y anunciaban que el ciclón iba a pasar por el cielo.  
Pero esos refugios no solo le sirvieron a mi familia para protegerse de las tormentas, también nos valieron después para guarecernos de aquellos aviones que como tiñosas sobrevolaban los bateyes en busca de los rebeldes, yo los veía por los resquicios de las tablas del refugio y aún me da pavor ese recuerdo, eran negros en el azul del cielo y daban la sensación que flotaban silenciosos entre las nubes, uno de ellos fue el que ametralló la carretera frente a mi casa cuando Nelsito regresaba del colegio, a él no le ocurrió nada, salvo el susto que pegó corriendo como perro que lleva el diablo, pero más adelante en el poblado de Rafaelito dicen que mató a una vieja, tal vez algunos coterráneos  testigos de esa época tengan su nombre en la memoria, el olvido a veces ni perdona las leyendas, que si vienes a ver, ella sería la primer víctima del ejército de Batista en el pueblo.
 Ahora ya es otra la vida, pero la amenaza de destrucción y daños no ha cambiado de rumbo. Nunca más he vuelto a ver a mis amigos de la infancia, de ellos solo supe que Iraida había muerto, que  Ovidio era oficial de las Fuerzas Armadas y del Tute, el más chiquito no sé nada, nunca más he tenido noticias, tal vez siga trabajando en la finca el Tablón, en Cumanayagua, o esté fuera de la comarca con una familia numerosa y una hermosa casa, pues creo recordar que ese era su mejor juego desde que era niño, le encantaba jugar a ser el padre y se le iluminaban sus ojitos azules con las láminas escolares, me alegraría mucho que así fuera porque no hay nada más reconfortante que un sueño realizado, a pesar de los avatares de la vida y de los ciclones.