
Por Elsie Carbó
ecarbo@enet.cu
Con
mucho malestar escribo este comentario precisamente en este contexto que
vivimos donde la amenaza de una pandemia nos ha cambiado la forma de
vivir. Pero es sobre el envío de las entregas de papas a la
circunscripción de Plaza,
ubicada en Calle Tercera, esquina Ayuntamiento, a lo que me quiero
referir, las muy esperadas papas pero que por llegar en mal estado no
llegaron como debían a su público, y hubo que devolverlas ante las
protestas de los clientes. Por lo que, al día siguiente, o sea hoy, han
tenido que recogerlas y quedar a la espera de su reposición.
Realmente para mí no tiene una explicación razonable que una cantidad de
sacos de este producto llegue podrida a su punto final, y que alguien
crea que la población, que desde la madrugada hace la cola, lo acepte
sin protestar. Me consta porque soy de las que compra en ese mercadito,
hago la salvedad de que no tiene responsabilidad
en este problema, que ayer desde las cinco de la mañana las amas de
casa, en su mayoría, se habían dado sita en la acera, con sus
correspondientes nasobucos
siguiendo las orientaciones de Salud Pública y guardando las distancias,
pero dispuestas a echar la batalla al percatarse del mal olor del
producto.
Hay que decir que por allí pasaron compañeros de
epidemiología, la delegada, PNR y dirección de Mercados, entre otros,
para comprobar que el producto descargado no reunía la calidad precisa y
ante esa situación había que sacarla cuanto antes, por lo cual hoy, en
estos momentos que escribo estas líneas, está sucediendo.
No
está de más remarcar que no se puede entender que los esfuerzos que se
hacen en la agricultura, los que siembra, abonan, cultivan o riegan,
para garantizarle a la población los alimentos, se echen a perder por
alguna irresponsabilidad de
quien o quienes tienen que velar porque no se malogre esa voluntad. Y
también lo digo, entre otras cosas, porque nadie se debe poner furioso
ni querer matar al mensajero, en este caso a mí, si se hace la crítica, pues cuando me acerqué al camión donde estaban
cargando las papas la persona que viene al frente para efectuar dicha
acción se mostró muy molesto al preguntarle por las razones de que llegaran
podridas, eso por si él tenía alguna respuesta válida, sin embargo,
alegó de forma descompuesta que yo no era quién para hacer fotos y
agregó que esas papas no tenían ningún problema y que ellos las iban a
cambiar porque sí, en fin, sentí mucho que no nos entendiéramos, pero
no me queda otra que publicar el lamentable incidente de las papas
podridas en la esquina de Tercera y Ayuntamiento.