Esa "cosa" es lo que hace cantar al tomeguín del pinar

martes, 22 de abril de 2014

¡Ay mamá Inés! Si tuvieras que comprar café


Serrano es una marca de café cubano muy popular, tal es así que siempre desaparece cuando uno lo busca, en su etiqueta acredita que es genuino de montaña, 100% arábica, o sea que no debe tener nada de mezcla con otros granos y mucho menos con la borra secada que utilizan los adulteradores
Elsie Carbó

Pocas veces en mi vida amanezco disgustada, y no es para menos cuando el café que acabo de colar sabe a rayos, entonces pienso en lo desprotegidos que estamos los consumidores por los bandidos que roban tu dinero y te estafan en lo que compras, y no estoy hablando de vendedores ambulantes que pueden adulterar productos o elaborar comidas sin higiene o calidad, me refiero a mercancías como el café, de consumo vital para el cubano, que se expende en tiendas recaudadoras de divisas y que pertenecen al estado..

Resulta que ayer por la tarde fui en busca de café al establecimiento que está en Ayestarán esquina Conill y para mi sorpresa encontré la marca Serrano, el desaparecido, como hay que decirle pues nunca aparece, lo ofertaban en sobres de a 1.70 cuc, que para mi exigua economía de jubilada no llega a ser una suma excesiva y puedo darme el lujo de comprarlo. Pero como la felicidad es efímera y resbalosa, al hacer la primera colada comprobé que aquello era borra disfrazada con un poco de polvo para embarajar, la típica mezcla utilizada por los que se dedican a estos menesteres del engaño y el comercio ilícito.

Para el conocedor de lo que es el verdadero café no es muy difícil comprobar cuando es adulterado o auténtico, ya desde que abres el paquete notas el aroma o espiritoso toque de nariz, después está la textura, y finalmente el sabor. No hay que ser catador experimentado ni la cabeza de un guanajo para darte cuenta que lo que estas tomando es mierda, solo un brebaje infame que ni lo supera el que tenemos asignado por la libreta.

Y no es la primera vez que me intentan dar gato por liebre, que es decir borra por café aunque el estuche diga que es 100% arábica. En otra oportunidad compré un sobre de Cubita en un kiosco al costado del servicentro de Boyeros y Ayestarán, ( Ahora ha cambiado su fachada) pero a la misma historia del plagio, tengo que sumarle la rapidez del empleado que ya tenía la plata en la mano cuando regresé al lugar con el  paquete fraudulento para devolverlo.

Confieso que esta segunda vez no regresé  para devolverlo ni para fajarme, estoy cansada, pero tampoco voy a olvidar el incidente mientras tenga una pizca de borrazca en el pomo, porque aunque no sea de mi gusto ya gasté el dinero que tenía asignado para el de este mes, entonces qué me queda? Pensar en mamá Inés y escribir este post indignada.







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