Esa "cosa" es lo que hace cantar al tomeguín del pinar

jueves, 26 de marzo de 2015

A Xiomara, que todavía no descansa en paz




Por Elsie Carbó

A cuántas de mis amistades que hoy están en el exilio no veré nunca más.  Esa es la cuestión. Y lo pienso a cada rato cuando recuerdo a amigas como Xiomara González, de quien tengo el placer de perpetuarla escribiendo aquellos excelentes trabajos como periodista en Juventud Rebelde, o investigando documentos en el poblado de Regla para el libro sobre las muchachas Clodomira y Lidia, asesinadas durante la dictadura de Batista.
Pero lo más triste es que un día de estos moriremos ambas sin volver a tomar un té con limón de aquellos que solía preparar en la barbacoa de la calle Rayo, en el barrio Los Sitios, con su memorable escalera por la que subíamos  Clara Mayo, Marisela Wosaert, Juana María Vega,  Josefina Ortega y yo, con el miedo de irnos abajo por aquellas carcomidas maderas del piso. Tampoco degustaremos otra vez aquellos spaguettis  con sal que tanto le gustaban a Pedro Luis y a su vaca Pijirigua, la vida nos ha llevado por otros ríos a cada una y la corriente, ya se sabe, no se detendrá por minucias como estas de la melancolía y la pérdida de amistad.
No quisiera morir un día sin decir que siempre pensé que la Xiomara tenía una rotunda tozudez por los amores peligrosos, que la hacían estar en los lugares  equivocados sin perder su simpleza, y eso creo que fue lo que sucedió en la última etapa de su vida, cuando rompió con la revolución y se alistó  en un velero sin retroceso cuya travesía fue a dar a un lugar insospechado de New Jersey para el cual no existe retorno posible ni otra escapatoria.
Ya antes se había subido a otro avión en compañía de un soldado cubano para descubrir la Unión Soviética en otro amor de juventud, que esa vez le regaló, entre otras cosas, unas matriuskas coloridas y su segunda hija, a la que nombraron Xiomarita. Herejía o no, debo decirlo, conservo como un tesoro una de esas muñequitas rusas que ella desesperada y sin trabajo vendió en diez pesos para alimentar a su nieto recién nacido.
No me queda dudas, Xiomara rompió definitivamente con su pasado a pesar de que de este lado del mar sus amistades de los años la recuerdan con admiración y cariño por bondadosa y sencilla, jovial e inteligente, fue la más destacada del equipo, sus condecoraciones, premios y estímulos no deben haber cruzado el océano en su equipaje, deben estar durmiendo o retozando inmortales en algún basurero municipal, igual que su última semana laboral en la radio donde recibió un homenaje por productividad cuando todavía no avizoraba el remolino que estaba por llegar, porque su amor de entonces firmaría una carta protesta  pidiéndole al gobierno que abriera mercados campesino, soltara a los presos políticos y otras cosas más que de hecho, ya están resueltas o en vías de discusión, pero que en aquel momento le valdrían que lo sacaran por la fuerza de la misma barbacoa donde las amistades de Xiomara solíamos tomar el té.
El nunca se imaginó que aquella inteligente mujer, a ratos olvidadiza, por momentos despistada,  tendría la paciencia y la voluntad de llevarle cada mes una jaba con golosinas a la remota cárcel en las afueras de la capital, y menos aún, que lo seguiría con sus dos hijas y el nieto hasta el confín del mundo si hubiese sido necesario, aunque solo fue a los Estados Unidos.
 Eran los años más frágiles de los 80, si es que han existido algunos menos quebradizos, y Xiomara con su vocación de sacerdocio defendió como pudo al amor de su vida, librarlo de la paliza y el calabozo no fue fácil para ella que tenía que cuidar a su hija con un embarazo riesgoso en camino, no había redes sociales, ni blogs, ni facebook, ni internet, pero las puertas de muchas embajadas se le abrieron para escuchar sus protestas.  
La periodista escribió sus últimas cuartillas, el inagotable parque de aquellas imágenes literarias que una vez fueron hermosos reportajes en la prensa cubana se rompió como un cristal,  porque desde su destierro, que yo sepa, ni para sus queridas amigas  ha escrito una carta más.


sábado, 7 de marzo de 2015

El enigma y la verdad




Por Elsie Carbó

“Todo hombre de justicia y honor pelea por la libertad donde quiera que la vea ofendida, porque eso es pelear por su entereza de hombre, y el que ve la libertad ofendida y no pelea por ella, o ayuda a los que la ofenden no es hombre entero. En Zaragoza, cuando Pavia holló el Congreso de Madrid y el aragonés se levantó contra él, no hubo trabuco más valiente en la Plaza del Mercado, en la plaza donde colgaron las cabezas de Lanuza y Padilla, que el negro cubano Simón, y cuando Aragón había abandonado las trincheras, y no se veía más que el humo y la derrota, allí estaba Simón, el negro cubano, ¡allí estaba, él solo, peleando en la Plaza!”  José Martí.  (Patria, 1ro. De abril de 1892)
No soy una furibunda lectora ni nada parecido, pero tan pronto cayó en mis manos el libro Asere Núncue itiá Ecobio enyene abacuá, de Tato Quiñones, comencé a leerlo hasta el final, que está como dice el dicho aquel, acabadito de salir del fogón.
Y no solo es, como expone en su portada, algunos documentos y apuntes para una historia de las hermandades abacuá de la ciudad de La Habana, sino que abarca más allá, despeja enigmas y traza verdades, descubre y redescubre  aquellos vínculos de amistad y solidaridad que existieron entre muchos ñáñigos y las personalidades más famosas que hoy veneramos, como lo fueron Valdés Domínguez, Martí y otros, a quienes la historia  honra pero ha relegado otras, como la del mismo Simón González, conocido por Gran Diablo, de quien se dice fue criado de Martí, limpiabotas en el Arco de la Sineja y valiente combatiente en las barricadas aragonesas contra la restauración de la monarquía..
De eso se trata, de hacerle el justo reconocimiento que por largo tiempo ha estado a la espera de que se coloquen en su lugar las cosas, y quién mejor que el propio Tato, en su condición de hombre culto, investigador y ñáñigo.  
Y claro está, no soy una entendida en fundamentos o hermandades secretas de orígenes africanos, pero las historias de hermanamientos, ayuda y solidaridad de las que se hablan en el libro, así como las de horror destierro,  sufrimiento y muerte,  que padecieron hasta no hace mucho,  me hace recomendárselo, y pensar que su lectura es una fuente para el conocimiento de la evolución de nuestra especie.
Lo digo cuando leo textos que se refieren al ñáñiguismo del siglo XIX como una élite de cuatreros, asesinos, vagos o bestias salvajes, y pienso en muchos de los actuales jóvenes miembros de plantes aquí en La Habana, universitarios como Rubén Sardoya, o intelectuales como el propio autor del libro, de quien se percibe el orgullo de pertenencia.
Aún así, siempre me he preguntado si podría el abacuá moderno ser encasillado en una suerte de folclor representativo, para exhibir en plazas, teatros y tribunas, como ha ocurrido con la rumba y sus vertientes más conocidas, que ya son piezas museables  y que algunas veces vemos en festivales o programas oficiales de nuestra cultura nacional.
Ahí se los dejo amigos, en la seguridad de que por ahí anda la vida, pero no se apuren, yo a esta altura no sé lo mejor que pudiera ocurrir si le confirieran a las hermandades abacuás la condición de Patrimonio Nacional.

lunes, 23 de febrero de 2015

Llueve sobre lo mojado





La estera? rota
Por Elsie Carbó
grillosazules@gmail.com

No es una frase carente de sentido o trillada, en este caso me sirve para ilustrar lo que ocurre en muchas salas de recuperación de la salud de  los policlínicos de la capital, a las cuales el abandono o la falta de interés de los encargados en darle mantenimiento a los equipos, las tienen a media capacidad, aunque debiera decirse funcionando gracias a la dedicación y el encargo del personal técnico asignado.

No hace muchos meses publique en este blog lo que estaba ocurriendo en algunas salas de fisioterapia y recuperación, más conocidas por gimnasios, que el Ministerio de Salud Pública instala en áreas especiales de policlínicos u hospitales, para quienes bajo prescripción médica lo necesiten.

El gimnasio del policlínico 19 de abril, me sirvió de ejemplo, en la Avenida Tulipán, fue el que utilicé para explicar la situación que existe con los aparatos y equipos dedicados a estos menesteres, aunque no es el único, también está el de Plaza, catalogado de institución insignia, con una serie de méritos y diplomas por su desempeño en la salud, pero que  a pesar de lo necesario que resultan sus aparatos en los gimnasios tratar determinadas dolencias físicas y rehabilitaciones generales, permanecen rotos y cuando los arreglan, es tan deficiente el mantenimiento que le aplican que solo dan servicio unas pocas semanas.



Las bicicletas?, rotas

!El vibrador? Roto!
Así ocurrió en el 19 de abril. Su arreglo después de permanecer mucho tiempo sin funcionar fue un simple maquillaje con duración de dos meses, para volver a caer en el paro total. En unos son las bicicletas estáticas, en otros esteras o caminadoras, y en general a veces faltan o están deteriorados los colchones, también las báscula para chequear el peso de los pacientes, equipos imprescindibles a la hora de recibir el tratamiento en un gimnasio.

Y esto es una pena porque las áreas dedicadas a la rehabilitación son espacios adecuados, amplios y ventilados, que disponen de  apoyos y servicios de un personal capacitado para tratar distintas afecciones, que van desde la rehabilitación general hasta el registro de malestares específicos, bien por stress, demasiado peso corporal o achaques por edad.



En todos el cuidado y atención de estos pacientes está a cargo de un team de especialistas y fisioterapeutas que se encargan de aquellos pacientes que requieren una aplicación personificada, esmero y profesionalismo hay cada uno de ellos cotidianamente desde las ocho de la mañana, que es la hora en que llegan los primeros pacientes, sin embargo, no pueden sentirse satisfechos si no cuentan con los equipos y los soportes vitales de aparatos destinados a complementar los tratamientos.

Muchos, como dije anteriormente y ahora lo repito, no están funcionando o están fuera de servicio debido a desperfectos técnicos, pero si preguntas nadie sabe las razones por las que los expertos o el personal capacitado no vienen a arreglarlos, y cuando vienen, la alegría dura poco, como ocurrió con la estera, las bicicletas y el el vibrador en el 19 de abril, cuestión de unos meses y de nuevo en paro total.

Desde las ocho de la mañana comienzan a llegar para recibir tratamientos, el promedio excede las cien visitas diarias en este gimnasio que es atendido por unos seis especialistas
Y fíjense que estamos hablando de una afluencia diaria de más de 100 personas a estas salas, gente de la tercera edad en su mayoría, pero también jóvenes y niños que necesitan fisioterapia, que para eso el centro cuenta con más de seis especialistas muy bien capacitados.

Contar con un local como estos, que con ese destino se han incorporado en la dinámica hospitalaria, forma parte de la recuperación de la salud y se ha convertido ya es una necesidad impostergable para la vida de los enfermos, por qué entonces permanecen rotos, sin mantenimiento o abandonados?

Nadie podría decir que están clausurados o prohibidos, no, esa no es la palabra, pero qué sentido tiene que algo exista si no se puede usar?, Creo que para adorno las flores.

Hacer ejercicio es vital para la salud, forma parte de los slogan que escuchamos a diario en la tele, solo que no se entiende el desinterés que tienen ciertos responsables ante la desidia que concurre en algunos gimnasios.

Quiero puntualizar que quienes asistimos a estos gimnasio en la comunidad lo agradecemos y lo apreciamos de corazón, porque de lo que se trata es de recobrar la salud, y eso no tiene precio, sobretodo en épocas donde cada vez estas actividades se cuentapropistas y se encarecen más.

No es propaganda trasnochada afirmar que muy pocos países cuentan con tales patrocinios gratuitos para los ciudadanos aquejados de diferentes dolencias, y, lo digo porque conozco a muchos extranjeros que hablan de lo caro que cuesta, no digamos un tratamiento de fisioterapia, sino un simple masaje corporal, me pregunto entonces, estamos dándole a las salas de recuperación el uso para lo que verdaderamente fueron creadas por Salud Pública? Hasta ahí los dejo, cualquier opinión tienen mi correo al inicio.




                                                                                            

domingo, 23 de noviembre de 2014

Rezar a dios para que no llueva


Son las calles Ayuntamiento y San Pedro que convergen en esta esquina y se inundan al no dragar sus alcantarillas haciendo imposible el paso peatonal o de vehículos. La crecida de esta semana ha dejado como siempre escombros y basuras que empeoran cada vez más la situación



Texto y fotos Elsie Carbó
grillosazules@gmail.com


Hace poco menos de un año que me mudé para una zona del municipio de Plaza donde tan solo escuchar el anuncio de lluvia causa pánico.

El fenómeno de inundaciones en esa parte baja de Ayuntamiento esquina a San Pedro es una constante que se ha incrementado cada vez más en estos últimos 25 años sin que hasta el momento se haya solucionado.

Ocurre que esa esquina confluyen todas las aguas que bajan por esas calles y los desagües no dan abasto, desbordándose peligrosamente hasta el punto que arrastran todo lo que encuentran a su paso, incluyendo autos si están en su camino. Pero lo grave es que en el edificio 249, para el cual en ese tiempo no ha habido conciliación alguna a pesar de las reuniones con el Poder Popular, el Partido, los diferentes delegados y Aguas de La Habana, y las reiteradas promesas que sus tantos dirigentes han hecho en estos 25 años al respecto, el tiempo se acaba.

En la penúltima de esas reuniones constaté el grado de descontento y desesperación de los inquilinos de ese inmueble cuyos hijos han nacido y se han desarrollado con el temor de la evacuación constante cada vez que Rubiera anuncia nublados y lluvias en el occidente del país. Me tocó ser testigo de una evacuación que hicieron los bomberos, en brazos sacaron a niños y ancianos o discapacitados y los llevaban a zonas altas. Esa operación según me explicaron se ha repetido muchas veces durante décadas.

Realmente no puedo ver más allá de lo que dicen las partes en pugnas, de un lado familias enteras a las que el nivel de las crecidas no las deja vivir en paz ni conservar sus bienes materiales, y de otra, las hipotéticas esperanzas de que van a efectuar una reparación capital que necesitaría dragados y equiparaciones de tuberías adecuadas para la zona pero que nunca se realiza por H o por B.

En este particular tuve conocimiento que se efectuó otra reunión con diferentes elementos de la comunidad, Rosa Salas fue una de las participantes en representación del Bloque de la Federación de Mujeres Cubanas, de la Circunscripción 47 de Plaza, y lo que al respecto dice es que tanto los representantes del Poder Popular como los que  asistieron estuvieron de acuerdo en que urge tomar medidas rápidamente, para lo que ya tienen aprobado el presupuesto, sin embargo, no cuentan con el personal capacitado para acometer la obra pues ahora los albañiles, constructores y demás ayudantes, pertenecen a cooperativas por cuenta propia y no pueden contratarlos para esos trabajos. Cómo te quedó el ojo?

Resumiendo la pregunta, el Estado no está autorizado a contratar trabajadores privados?

Por esta puerta con el número 249 los bomberos sacan a las personas discapacitadas, ancianos y niños cada vez que se produce una inundación, las que pueden ser tan violentas que arrastran camas, colchones, televisores, escaparates, en fin, de eso los vecinos tienen 25 años de padecimientos, además de videos y fotos.
Por lo tanto, los vecinos de la esquina de Ayuntamiento 249 entre San Pedro y Lombillo  no tienen más remedio que seguir enviando cartas, memorandos, fotografías y email a cuanta dependencia del gobierno, o fuera de él, exista, para ver si encuentran oídos receptivos y alguien algún día pueda hacer algo por mejorar su vida.

Lo otro es rezarle a Dios para que no llueva.

martes, 14 de octubre de 2014

San Diego de los baños, sin agua y sin baños





Entrada al balneario. Ocho años con sus piscinas cerradas es suficiente
Por Elsie Carbó
e-mail: grillosazules@gmail.com

Hasta San Diego de los Baños, en la provincia de Pinar del Río, en busca de las benditas aguas minero medicinales de un histórico balneario, que se anuncia generosamente en Internet, fuimos un grupo de amigas y un amigo, quienes no me dejarán mentir ni difamar a nadie en todo los que les voy a contar.

Lo primero es que no tengo el menor chance de embarajar o cambiar de tema, porque si me preguntan cómo te fue, no queda otra que decir esta cruda verdad: maravilloso si no hubiera sido porque los baños medicinales estaban cerrados, no había agua en las habitaciones del hotel Libertad ni para tomar, tampoco contamos con un buen servicio, la comida era de pésima calidad, en fin, eso sin contar los precios. Es la realidad que vivimos Rosa, Ignacia, Noemí y Tato, quienes nos trasladamos en ómnibus hacia allá, y que como dije, fuimos testigos de este fracaso y cómplices del desengaño.
Uno de sus baños o piscinas abiertos el jueves, ya el viernes era feriado y el sábado regresamos, de todas formas se pudo apreciar el colosal trabajo de ingeniería llevado a cabo en la década del 40 con esta instalación

Le ronca los mameyes esperar tantos días a que una suerte de funcionarios decidan abrir o cerrar unas llaves mágicas y que el agua fluya hacia las pocetas sulfatadas,  en el hotel ni se diga, aunque es más incomprensible en el balneario porque cuentan con el presupuesto, lo tienen en la mano, según pude conocer. Allí funciona un cuerpo de médicos, fisioterapeutas, enfermeras y ayudantes que hay que quitarse el sombrero ante ellos; son amables, celosos de sus trabajos, responsables con la historia clínica de cada paciente, y discretos, pero  mientras esperan la apertura de las piscinas de aguas termales aplican otros tratamientos de rehabilitación en los gimnasios, que van desde masajes hasta fisioterapias, en extremo beneficiosas para un abanico de trastornos.
Servicios que brindaría a plena capacidad

Ocho años cerrado es mucho tiempo. Opino que la ausencia de una voluntad ha sido el mayor de los males, qué otra cosa puede decirse de este centro emblemático que desde su fundación ha sido publicitado dentro y fuera de Cuba como un lugar adonde se puede encontrar cura y alivio en sus aguas medicinales?. El deterioro y la desidia lo han agredido, y ahora no bastará con un poco de colorete en sus fachadas.

A la espera de la apertura de sus piscinas de aguas y fangos también medicinales hay decenas de  personas hospedadas en el hotel Libertad y el Saratoga,  este ya cumple 90 años, muy mal llevados porque al traspasar su gran vestíbulo se tiene la impresión que sus techos se vendrán abajo. Algunas personas tal vez se hospedarían en el Mirador pero no es usual para los jubilados, que son la mayoría de los visitantes al balneario, ellos no pueden pagar en divisas, por esta razón viven en el Libertad y el Saratoga y se las arreglan como pueden para sobrevivir.

El Libertad luce mejor, podría ser como un destino de posada familiar, amplio y recién restaurado, con un personal agradable y sonriente que no es culpable de la falta de iniciativas de sus dirigentes, que aún a nuestra partida estaban tratando de arreglar lo del agua, situación engorrosa que los obligó a rebajar el precio en la cuenta de las habitaciones, sin incluir lamentablemente la mala calidad y la falta de variedad de las comidas, y otros detalles en el servicio.

En este hotel el alto precio de las habitaciones, (las hay de 80 y  de 120 en peso cubano) se convierten en un sacrificio  para un jubilado por sus bajos salarios, y si después de  reunir la plata, siempre con la ayuda de las familias, se encuentran con que no hay baños termales ni agua para beber en los hoteles. Han perdido irremediablemente el viaje.
Fisioterapeutas, enfermeras, controlan cada paciente, este es un descanso obligatorio después que tomas un baño de cinco minutos en las aguas termales, chequean presión, pulso, rítmo cardíaco...

Otras personas esperan ansiosamente a que ocurra un milagro y abran todas las instalaciones del balneario para hacer sus recetas, conocí de muchos que se hospedan en el Saratoga, cuyos precios están entre los cuatro o cinco diario en moneda nacional.  Asequible a un bolsillo de jubilado, no obstante, carente de comodidad.

Me explicaron que antiguamente el hotel Libertad pertenecía al balneario y los precios eran acorde con las posibilidades de los enfermos que muchas veces hacían estancias largas por sus tratamientos, pero esto cambió y ahora es gastronomía quien rige el hotel, tendrá alguna estrategia lógica esta decisión?, me pregunto.
Hotel Libertad, recién restaurado y pintado, cuando nos marchamos aún acometían los trabajos de plomería para llevar el agua a sus habitaciones

También aspirar a tener un dietista o un nutricionista en este tipo de albergue para brindar orientación a los enfermos que acuden al balneario no es un eufemismo, es lo menos que se puede esperar para que los aquejados de diversas patologías,  en buena medida diabéticos, no tengan más remedio que ingerir comidas nocivas a su salud por la falta de menús sanos, armónicos con sus padecimientos.

Se habla del envejecimiento poblacional con mucho interés y no dudo de que se estén tomando previsiones, pero hay que ser coherentes con lo que publicamos para no defraudar al público, es una  ironía leer que en 1853 un ministro de Ultramar emitió un comunicado para informar que la Reina había aprobado transporte, manutención y asistencia médica gratuita a los pobres de solemnidad, que por esa fecha eran miles los que acudían a los baños de San Diego, y  encontrarnos que en la actualidad San Diego de los Baños, carece de baños, qué digo, si el agua de beber falta hasta para los infelices perros que desfallecen en la comunidad.







domingo, 24 de agosto de 2014

Escribir bien...



 Lucrecia, al fondo, pantalón verde limón, narra un cuento para Dania y para mí (de pie) que luego publicará en FB


Por Elsie Carbó
email: grillosazules@gmail.com

Escribir, bueno escribir lo hace cualquiera, pero escribir bien, ya eso es otra cosa. De un tiempo a esta parte el lenguaje a cambiado sus formas, se han aceptados palabras que antes eran tomadas como “malas” despojándolas así de esa connotación nociva que se les daba antaño, por lo que introducir en un texto o una frase una de ellas catalogadas como depravadas -no voy a mencionar ahora- solo nos mueve a risa, porque si vamos a ver nosotros mismos fuimos los que las bautizamos en la hora en punto que inventamos el idioma, a ver, sino póngase usted a pensar, a quién se le ocurrió calificar de obsceno al vocablo pinga? Y no solo esa, hay una gama interminables de voces que hasta hace poco eran excomulgadas de cualquier párrafo sensible que se respetara, pero bueno no era el caso sacarlas a la calle, lo que quiero decir es que hay quien escribe muy bien a pesar de no estar reconocido en ninguna institución literaria ni haya tomado ningún curso intensivo para su aprendizaje.

Yo particularmente tengo algunas preferencias por personas que no siendo escritores famosos, ni conocidos mundialmente, ni tan premiados en concursos, son aquellos que cuando ponen un texto en Facebook, y ese es otro tópico en el que quiero ahondar, pues lo hacen con absoluta fluidez y desenfado, al punto que inmediatamente los lectores virtuales saben reconocer la calidad y la belleza y se lo hacen saber con el socorrido Me gusta. Porque contrario a lo que muchos piensan, los lectores inteligentes que entran a las redes para leer o actualizarse saben poner en su lugar lo que no sirve y lo que es legítimo.

A tres de esos genuinos tengo en mente, uno es José Miguel Fernández Nápoles quien vive en Elche, España y desde allá coloca unas sorprendentes crónicas llenas de esperanza y dolores. El otro es Amaury Pérez, a quien todos conocen como cantautor y casi nadie como narrador, y señores, eso que hizo durante un corto tiempo en Facebbok fue estupendo, narrar anécdotas personales es un ejercicio nada fácil para un autor, sobre todo si en esas peripecias no sales muy bien plantado, y ese era el caso, Amaury las contaba con la genialidad más premeditada del mundo, lástima que de un momento a otro se apagó el fuego, se fue y nadie se explica qué ocurrió, eso también ocurre en las redes, si nos habituamos a leer algo y de repente lo perdemos por obra de la gracia del propio sujeto nos quedamos sin respuesta por un tiempo.

Y la tercera persona es de reciente promoción, Lucrecia Cruz Romero, una señora del reparto Bahía conocida  por amistades, familiares y vecinos que ahora goza de un vasto público nacional e internacional a partir de que comenzó a publicar pequeños cuentos  jugando con sueños y realidades de su entorno cotidiano. Si analizas cada texto ves la maestría más depurada de principio a fin, sobre todo para dejarte boquiabierto con el cierre de asombro. Puede afirmarse que dejaría mal parados a muchos que ganan premios y publican en editoriales.
Quienes no se salvan son aquellos que no utilizan las redes para superarse y brindar un rato sugestivo y de consorcio virtual, algo que escasea en los medios oficiales, porque periódicos y revistas actuales se han convertido en repetidores de consignas y cada vez se alejan más de las narraciones personales porque su objetivo no es llegar a lo hondo del ser humano sino en demostrar que están arriba en cifras, parámetros y cumplimientos.

Siempre he pensado que una narración íntima, personal, sincera, sirve para encontrar similitudes, esperanzas y moralejas. Yo digo que es el ejercicio de la ñañoterapia pública mejor que podamos encontrar, excluyendo a aquellos que no cuentan con Internet, que es otro problema del que ahora no voy a hablar.

Ahora bien, escribir, ya lo dije, lo hace cualquiera, lo fundamental es que hay que tener siempre muy claro que solo con una dosis de alma e ingenio te sale estelar, tan estelar que una tiene en mente esa expresión cubanísima y rica en matices que dice,  ése tipo o tipa, escribe bien con cojones…