Esa "cosa" es lo que hace cantar al tomeguín del pinar

domingo, 21 de diciembre de 2008

Brindo contigo por el año que comienza


Por Elsie Carbó
Foto: Gamenerd

Esta sería como una postal olorosa a navidad, perfumada de cariño o algo secretamente parecido a aquella página de extraños efluvios de Juventud Rebelde que antaño publicó Jacinto Granda una madrugada cuando estábamos frente al Capitolio, historia que más luego les cuento, porque ahora quiero darles a todos un abrazo de felicitación por cierre de año, y desearles que se sientan radiantes en estas fiestas y tengan ventura y gozos en el que empieza, para el cual muchas personas hacen votos de esperanzas.

Y yo también, a decir verdad, pero ahora les cuento rapidito lo del perfume, que aún a la distancia de casi 20 años sigue impregnando las viejas rotativas de aquel diario de Prado con su obsoleta imprenta y sus linotipos ya en desuso. Resulta que a Jacinto, en ese momento director del vespertino más importante del país, se le ocurrió hacer una tirada especial en conmemoración de los enamorados, y allá fueron a pedir colaboración a la empresa de jabonería y perfumería Suchel Camacho para vaciar en las bobinas de papel algunas de sus mejores fragancias.

Y así fue, imaginarán que los habituales compradores del dominical se sorprendieron con aquel periódico exótico y perfumado que hizo historia en el devenir de la prensa cubana, pero que no obstante, dejó untada por largas semanas de extraños aromas las sacrosantas áreas de trabajo, donde hicieron de las suyas los estornudos y los repuntes alérgicos. Nada, que eran tiempos de espíritus irrefragables y bromas entre cubanos, y sacar una portada almizclada era como tomarse un vaso de agua en una noche estrellada, sin que hubiera que consultarlo o pensarlo dos veces.

Ahora voy a lo otro, porque realmente lo que quiero es desearles muchas cosas buenas a todos por el fin de año, a pesar de no tener la ayuda de un Suchel Camacho con lociones florecidas y efluvios energizantes.

Es solo eso, con el patito del cariño bajarles un beso en pdf y decirles que lean siempre mi weblog por el camino, sin atribularse con lo desalmado que anda el barrio grande, ni que se sientan culpables por el sufrir de ambos mundos, que uno no se puede apropiar del dolor ajeno, aunque es natural, si somos altruistas y nos pesa en el alma la injusticia vecina, que la luchemos,eso esta perfecto, pero hasta ahí, que no se nos desenganchen las fuerzas o nos melle el ombligo, reservemos esa energía porque la batalla final nos espera siempre al doblar de una esquina azul. Eso es todo.

Salud que haya en el 2009, les desea la editora del binomio bloguero.


http://grillosazules-grillosazules.blogspot.com/

sábado, 13 de diciembre de 2008

Ya soy madrina de un niño precioso. Carlos Ernesto tiene cuatro meses de edad y vive en Arroyo Arenas con su joven mamá Amalay, y su papá Juan Carlos, quienes llenaron las amonestaciones necesarias ante la administración de la iglesia de esa comunidad para celebrar, un día como hoy sábado 13 de diciembre, la ceremonia bautismal.

Fue un ambiente de sencillez y con amplitud de espacios, veinticinco niños, la mayoría aún en brazos de sus padres o familiares, esperaban impacientes y exaltados los acontecimientos en esta mañana, bastante fría para mi gusto, cuando cristianizarían para toda la vida a sus hijos por medio de los sacramentos bautismales.

Y todo esto me llevó a meditar que la última vez que estuve en una ceremonia devota fue cuando tomé la primera comunión mientras cursaba el quinto grado en la escuela de monjas en Cumanayagua, lo que me llevó a pensar también, que de allá acá han ocurrido tantas cosas memorables, creo que se llama dialéctica, que han cambiado ostensiblemente el panorama celestial en tanto por la forma y la manera en que transcurrieron los acontecimientos de esa mañana.

Que yo recuerde, y permítanme una divagación pueblerina, en Cumanayagua nunca bautizaban en masa como ahora, pienso que a lo sumo dos si venían al caso y tres ya era de mal ver, recuerdo que se hablaba de que cada familia concertaba de antemano y con calma el día que deseaban hacer el bautizo, y cuando llegaba la fecha fijada acudían a la iglesia sin matazón ni apuros visibles, porque señores, supe de padres como Juan Carlos y Amalay que marcaron a las seis de la mañana, y como para corroborar la sentencia bíblica de que los últimos serán los primeros, terminaron al final.

Ni sé qué decir de la reprimenda colectiva del cura llamando al silencio y al orden en el recinto, mientras las asustadas mamás cambiaban pañales desechables, buscaban los tetes, daban el pecho o le ponían el biberón a los bebés bajo los flashes inmisericordes de las cámaras fotográficas, algo merecedor de una novela de Gabriel García Márquez en los tiempos de la globalización.

Pienso que también aquel imponderable sacerdote español llamado Víctor de Garay con su rectitud de carácter y su severidad habitual hubiera palidecido de angustia ante tal muestra mágico-surrealista en el otrora Cumanayagua, pero como ya lo dije, de esa época acá ha llovido suficiente hasta en el orden celestial, y por otra parte, tenemos que razonar las situaciones para poder entender que ahora en este país todos quieran bautizarse, hasta mi hijo lo hizo hace poco por su santa voluntad y con 30 años en las costillas, porque en su infancia yo andaba alfabetizando por el Escambray, y lo otro es que hemos crecido demográficamente y los santuarios no alcanzan para abarcar tanta población.

Así que sin recargas ni lamentos, amigos míos, ha quedado bautizado mi ahijado, y aquí paz y en el cielo gloria, que por largo tiempo nos reiremos con ganas del olímpico bateo que metió Carlitos en las casi cuatro horas que duró su consagración bautismal, y más adelante cuando sea posible, contemplaremos con gozo esas fotos que a duras penas el padrino Hectico pudo tomar.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Madre desesperada busca a su hija


Este título les parecerá algo melodramático o llamativo pero lo cierto es que ayer domingo me llegó un correo de tpereira@buckeye-express.com con la solicitud expresa de ayudar a una madre, que por supuesto, ignoro quién es y dónde está, pero todo parece indicar que se encuentra muy desesperada porque su hija de trece años de edad, llamada Ashley Flores, ha desaparecido.

Hasta ahí los datos enviados, no se dice de dónde es la muchacha, ni su nacionalidad y la forma en que han ocurrido los hechos, ni el tiempo de transcurridos, no obstante, investigué que la persona que le envió el correo a tpereira, se llama Luis Barrios, y es profesor del John Jay College of Criminal Justice, de Nueva York, siendo su dirección electrónica lbarrios@jjay.cuny.edu

Entonces eliminé de mi mente cualquier sospecha sobre los bromistas de ocasión o los mal intencionados que utilizan Internet para hacer de las suyas y les envío la información, pues creo que los Weblog pueden ayudar y sabido es que para hacerlo no se necesitan carnés de identidad, cartas de presentación o planillas, que ya de estas burocracias tenemos suficiente, y quién quita que por ahí uno de ustedes haya visto a la muchacha en una esquina o conozca su paradero actual.

Si es así entonces observen esta foto de Ashley y por favor, escriban a esta dirección:

mailto:hHelpfindAshleyFlores@yahoo.com

jueves, 27 de noviembre de 2008

”Los hijos no deben pagar por los errores de los padres”


Estoy usando las palabras de Kendra en su comentario sobre la historia de su vida antes y después de vivir en Canadá. Resulta que esta mujer me escribió hace unos días a mi blog recabando mi ayuda para localizar a su papá y a su medio hermana, con los cuales perdió contacto después de su salida del país en 1996.

Tenía 22 años en ese entonces y ya estaba casada y embarazada de su primera niña, que ya son dos, Blanca Rosa, la mayor y Serina Rose la menor, por lo que el esposo y los suegros canadienses estuvieron de acuerdo en que la pequeña naciera entre ellos, me dice, y agrega que al principio pudo contactar a su familia sin embargo después de algún tiempo perdió la comunicación. Fue por eso, y asediada por la añoranza de los suyos, además de que ya la mayor de sus niñas miraba los retratos y preguntaba por su abuelo cubano, que se decidió a escribirme al blog, que siempre le llegaba por mediación de un tío que vive en Miami.

Y mira tú las vueltas que da la vida, porque no tengo una frase mejor para referirme al hecho de que ese tío es mi gran amigo José Antonio Rodríguez, a quien me unen afectos indisoluble de cariño y fraternidad.

Transcribo unas palabras de Kendra que aclaran el porqué utilicé ese título al comienzo.
“Del vínculo de mi familia en La Habana no se rompió, nunca hubo antes ninguna unión, mi mamà y papà se separaron cuando yo tenía más o menos 3 años, entonces él regresò para la Habana y los años pasaban y lo veía muy poco creo que recuerdo 4 o 5 veces, a mi hermana y hermanos nunca los conocí,…”


Entonces Kendra me envió el primer mensaje donde me daba unos teléfonos, que ya estaban desactivados en esos municipios y una vaga dirección en las afueras de la capital, que también había cambiado en absoluto, con estas imprecisiones me dije: tremenda meta, pero comencé a buscar y a indagar con los nombres de su padre y hermana en el directorio telefónico, luego llamaba a cualquier casa en Quivicàn, o en San José de las Lajas, o en Managua, la cosa era dar con alguien que los conociera, una pista, un detalle para empezar mi trabajo detectivesco. Y en esto fue importante la ayuda de las telefonistas de larga distancia que tan pronto conocían que yo andaba tratando de reunificar a un padre y una hija me daban todo tipo de información.

Dice Kendra en su mensaje que “…las cosas se quedaron así, el tiempo paso y hace unas semanas atrás mirando unas fotos con mi hija mayor vimos las fotos de mi primer añito donde estamos mi mamá, mi papá y yo, entonces mi niña me preguntó si su abuelo estaba muerto porque ellas no lo conocían, imagínate el dolor, como yo le he impedido a mis niñas lo que más quiero en este mundo, la oportunidad de conocer a su abuelo, sus tíos, tías, primos y primas y el resto de sus familiares”…

Bueno pues para concluir, un buen día alguien en una de esas llamadas me informó que la administradora de la funeraria de Managua se llamaba Nelvis y por ahí agarré el hilo, la llamé y era la misma que buscábamos, tenía una hermana en Canadá con la cual había perdido contacto y andaba loca por saber de ella.

Y este es el último mensaje de Kendra: “A ti Elsie no hay con que pagarte lo que has hecho para ayudarme a encontrar a mi hermana y te estaré siempre agradecida, mi hija tiene la respuesta a la pregunta que me hizo hace unas semanas atrás, tu abuelo está vivo y es posible que muy pronto lo puedas conocer, mis niñas están embulladísimas con la idea de visitar a Cuba otra vez y conocer el resto de sus familiares”.

El padre actualmente tiene 77 años, vive en un asilo para ancianos en Guanabacoa y ya en estos momentos debe estar al tanto de toda esta historia.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

La Gloria anda por este blog

Una de estas noches en que para llamar al sueño me pongo a mirar la tele me sorprendió inusualmente un documental del realizador cubano Enrique Colina, hecho allá por los años 80 sobre perros bien amados y callejeros, que me encantó por su elaborada y simpática factura aunque no es este el motivo de mi comentario, sino el de referirme a Gloria Rolando, la asistente de producción de dicho documental, quien es ahora una de las pocas cineastas cubanas con que cuenta el país, y a quien admiro desde hace muchos años por su tenacidad, su valor, su modo de hacer cine y de querer reflejar la historia y también, por qué no decirlo, por los innumerables tropiezos y disgustos que enfrenta en el medio para echar a andar sus ideas y lograr sus proyectos. Digo esto porque pienso que si para los hombres, que son la mayoría en el ICAIC hay dificultades de todo tipo para las realizaciones, ¿qué decir para las mujeres, donde sobreviven subjetiva y objetivamente más prejuicios y menos opciones?

Con todo esto no digo que no se hayan destacado otras mujeres como cineastas, claro que no, y me viene a la mente Sara Gómez, la pionera, y es que siempre hay nombres que salen a flor de tribuna a la hora de enarbolar ejemplos como para que nadie piense que se trata de machismo radical o feminismo típico.

Pero con Gloria la cosa ha salido así desde los tiempos remotos en que fungía como asistente para documentales o películas, y en los que paso a paso se abrió un camino en el cual hoy puede exhibir varias obras de excelente factura y expresividad, a pesar de que no las premien ni en el concurso de la UNEAC llamado Caracol, que ya es decir mucho de un certamen que se precia de distinguir lo mejor del quehacer artístico.

Ahora recuerdo aquel documental de Rigoberto López titulado el Mensajero de los dioses, que tanta furia desató en los centros religiosos de los santeros, en donde conocí a Gloria, ahí la observé organizando, anotando, diligente y responsable en un ambiente de solaz y tambores donde nadie imaginaría que detrás de algún oricha o un altar habría una cámara filmando cada gesto o cada advocación.

Era la estación de los ocultamientos y la doble moral en ristre, en la que, como la canción de Adalberto, muchos iban a consultarse por la madrugada. Quizás ahí comenzaron sus aprensiones y su deseo de contar la verdadera historia de nuestra cultura de un modo diferente, y poder estrenar algunos años más tarde su primer y antológico documental que tuvo como figura principal a Lázaro Ross, la mejor voz akuona de todos los tiempos.

Luego vinieron otros que por sus virtudes pueden inscribirse en la historia de la filmografía cubana, porque el aprendizaje y el dominio de las raíces humanas, sean de donde sean, ha sido su punto de partida para poder hablar de un mundo ignoto y desconocido del cual solo hay atisbos imberbes en ciertos programas de nuestra tv, por no llegar a ser absolutista y abarcar hasta el ámbito de nuestra cinematografía contemporánea.

Si solo se tratara de sacar a la luz danzas y anecdotismos de esta amalgama mítico-religiosa que se da en esta parte de Las Antillas estoy segura de que no habría encontrado muros e insatisfacciones, pero ella desechó la parte folklórico-populista y fue siempre al fondo de las cosas, descubriendo al hombre y sus orígenes, sus conflictos, o las causas de sus desarraigos y sus miedos, siempre con ese hálito estético que enmarcan sus productos.

Entonces, decir que Gloria es por encima de todo una narradora de ese arte que se cuece en el encuentro de culturas afrocaribeñas no es menos cierto, pero también es una mujer muy valiente, porque en su obra sobrevuelan los presupuestos de esa rancia casta de personas a las que el mal tiempo de una época no les impone su sello fatal.